Sarro: tipos, causas y soluciones

El sarro es una de las principales causas del mal aliento. Pero no solo eso, la también llamada placa bacteriana puede provocar graves enfermedades bucales. A continuación, te damos más detalles sobre el sarro. Te explicamos qué es, los tipos, las causas y, lo más importante, las soluciones.

Los tipos de sarro que existen

El sarro es una placa dura que se forma a partir de una acumulación de bacterias. Con el tiempo, esta se endurece y termina por calcificarse y adherirse al diente. Su presencia en la boca provoca diferentes dolencias, especialmente cuando llega a la encía. Por ejemplo, es una de las causas de la inflamación de encías, de infecciones bucales e incluso de la caída de los dientes.

Si el sarro no se elimina a tiempo, puede llegar a calcificarse. La placa se hace tan dura que no es posible eliminarla por medios convencionales. Dependiendo de los lugares en los que haya implantado, se puede catalogar en dos tipos:

  • Sarro subgingival. Cuando el sarro solo afecta a los dientes y no ha llegado a la encía, se dice que es subgingival.
  • Sarro supragingival. Si el sarro afecta al diente y también a la encía, se considera supragingival.

Causas por las que aparece el sarro y cómo evitarlo

Como ya se explicó, el sarro se produce por una acumulación de bacterias. Estas se adhieren a la superficie del diente y, si no se eliminan a tiempo, se crea una costra dura. Con el paso del tiempo, se van añadiendo otros microcompuestos sólidos presentes en la saliva y se produce una calcificación.

El motivo principal por el que se lleva a cabo este proceso es una higiene deficiente. Es cierto que algunas personas son más propensas a contraerlo, pero generalmente la falta de cepillado permite que las bacterias se agrupen.

Por lo tanto, la mejor manera de evitar la formación de sarro es cepillarse habitualmente los dientes con una pasta dentífrica de calidad. Este cepillado debe abarcar la totalidad de los dientes y hay que incidir especialmente en la parte interior de la boca, así como en las separaciones de las piezas dentales.

Los enjuagues bucales también son de ayuda. Pueden ayudar a eliminar parte de las bacterias que hay en la boca. Hay que utilizarlos siempre como complemento de los cepillados, nunca como sustituto.

Además de los problemas ya mencionados, la placa dificulta la correcta limpieza de las piezas dentales. Algunas sustancias presentes en los alimentos se adhieren al sarro y propician la aparición de la caries. Por eso has de acudir a tu dentista para una revisión y limpieza. Ponte en contacto con Fidentzia y te daremos cita con tu odontólogo de confianza.