Dolor orofacial

Hoy hablaremos del dolor orofacial, es un mal de muchos, muchas veces mal diagnosticado.

Es posible que hayas oído hablar de él en alguna ocasión e incluso que lo hayas sufrido. Sea como sea hoy en nuestro blog descubrirás qué es, cómo se diagnostica, cuáles son sus principales signos y síntomas y cómo hay que tratarlo. ¿Nos acompañas?

¿Qué es?

El dolor orofacial es un dolor que comprende muchos músculos orales, faciales, cervicales y que se manifiesta con un dolor muy molesto en la zona de la cara, cuello, espalda llegando a afectar incluso nuestra audición.

¿Cómo se diagnostica?

Lo primero que hay que buscar es un profesional de confianza que sepa diagnosticar su dolencia y lo que es más importante, que sepa tratarlo con éxito.

Es un problema que, muchas veces comprende todo nuestro sistema musculo-esquelético, podría deberse a desbalances de nuestra espalda, nuestra manera de caminar o bien empezar por arriba por desbalances de nuestra mordida ya sea por ausencia de piezas, por restauraciones antiguas que no estén desempeñando bien su función, por prótesis mal adaptadas o en mal estado.

Un buen profesional sabrá donde mirar y qué hacer para hacer un buen diagnóstico y de ahí pautar un buen tratamiento.

En el caso de la boca, hay que determinar qué pasa, y ver qué hay que hacer para balancear la mordida del paciente.

Cuando hay ausencia de piezas, el resto de piezas tienden a migrar para cubrir los espacios edentulos causando esto un desequilibrio en la oclusión que mantenido en el tiempo desencadena en problemas serios de dolores orofaciales.

¿Cómo se soluciona?

La forma de solucionarlo es haciendo lo que haga falta para recuperar el equilibrio de esa oclusión y esto es:

  • Reposición de piezas perdidas (prótesis)
  • Recuperación de espacios cerrados (ortodoncia + prótesis)
  • Cambiar prótesis y/o empastes antiguos.
  • Alinear las piezas con maloclusión (ortodoncia)
  • Eliminar interferencias que ocasionen maloclusión (desgaste selecivo/ortodoncia)

Hay que hacer todo aquello que sea necesario para solucionar estos problemas ya que a largo plazo un dolor agudo orofacial llega a ser invalidante interfiriendo con la calidad de vida del paciente y afectando sus relaciones laborales y sociales.

Lo primero que se hace es un examen clínico del paciente detectando signos y síntomas propios de este mal tan expandido.

Signos para detectar una maloclusión:

  • Desgastes en los dientes, no es normal tener grandes desgastes en las superficies de los dientes.
  • Fracturas del esmalte a nivel de los cuellos de los dientes.
  • Movilidad de piezas con ausencia de enfermedad periodontal o piorrea.
  • Restauraciones que saltan constantemente.

El paciente podría presentar TODOS estos signos sin presentar ningún síntoma, este momento es idóneo para tratarle, es un error pensar que algo tiene que doler para saber que está mal o que hay que arreglarlo o cuando desalojan un edificio por peligro de derrumbe habría que esperar a que se caiga para solucionar lo que es evidente?

¿Acaso no estamos viendo todos los signos obvios y propios de un paciente que sabemos que tendrá un episodio de este tipo de dolor antes o después?

Síntomas

Cuando la enfermedad empieza a ser sintomática ya es crónica, normalmente es algo que arrastramos durante años.

Los síntomas más comunes son:

  • Dolor en la mandíbula, sobre todo al levantarnos.
  • Dolor en zona cervical, vértigos.
  • Acúfenos, pitidos o sonido de “vacío” en nuestros oídos.
  • Subluxación/luxación mandibular, puede ocurrir que al abrir mucho la boca el paciente se quede “enganchado” y no pueda cerrarla de forma automática.

Cuando empieza a doler es porque los músculos están comprometidos con contracturas y es un problema más complejo de solucionar.

En la Clínica Dental Fidentzia contamos con los medios para solucionar todos sus problemas orofaciales.

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